1

Mantén tus joyas de acero inoxidable limpias de polvo y tierra. Utilizando un paño suave, frótalas cuidadosamente con un poco de agua tibia y jabón (el detergente para platos servirá). Sigue las vetas del acero inoxidable para evitar rayones. Luego, aplica sólo agua tibia con un paño o sumerge las alhajas en agua. Sécalas suavemente con otro paño suave.

2

Limpia las joyas más sucias con un paño suave con pasta dental, siguiendo, una vez más, las vetas del acero. Usa pasta dental blanca que no contenga sílice. Utiliza un cepillo de dientes suave para limpiar los diseños que tengan grabados. Luego, pásales un paño con agua tibia o sumerge las joyas dentro del agua. Es probable que necesites un cepillo de dientes limpio para quitar los restos de pasta dental. Sécalas cuidadosamente con otro paño suave.